Motivación: ¿Qué hacer para aumentarla?

La motivación es un conjunto de factores internos o externos que activan, dirige y mantiene la conducta de la persona hacia metas o fines determinados.

Existen diferencias individuales respecto a lo que motiva a cada persona y en la fuerza de sus motivos. La persistencia es otra variable que no tienen todos los seres humanos por igual.


La motivación es dinámica, está en continuo movimiento de flujo, es un estado de crecimiento y declive perpetuo. Hay días en los que se puede notar mucha energía para luchar por algo y otros en los que cuesta mucho arrancar una conducta. El grado de motivación de cada individuo no es directamente proporcional al valor de aquello que lo provoca, sino que es la importancia que le da cada persona que lo recibe la que determina la fuerza o el nivel de motivación. Existen diferentes tipos de motivación:

  • Motivación intrínseca: Motivación asociada con las actividades que son reforzadoras en sí mismas. Lo que nos motiva a hacer algo cuando no tenemos que hacerlo.

  • Motivación extrínseca: Motivación creada por factores externos como las recompensas y los castigos.

¿Qué puedo hacer para aumentar mi motivación?

  • Desarrolla un plan de acción. Divide tu meta en pequeñas submetas. Estas serán objetivos que irás consiguiendo y sentirás que te acercan a tu meta. No olvides reconocer cada uno de tus logros.

  • Guarda tu energía física y psíquica. Empléalas en lo que realmente quieras conseguir. No las utilices en cosas que te alejen o te distraigan de tu objetivo.

  • No limites en esfuerzos y decisiones. Si hace falta un paso para alcanzar tu objetivo: realízalo. En ocasiones tenemos que dedicar tiempo, o gastar dinero, en algo a corto plazo para conseguir el objetivo a largo plazo. Visualízalo como una inversión no como un gasto.

  • Nunca pierdas de vista tu objetivo. Cuando aparezcan inconvenientes, asúmelos como parte del proceso

  • No gastes tiempo en quejarte.

  • Oblígate a actuar. Habrá ocasiones en las que tengas poca energía y otras en las que tendrás que realizar tareas que no te gusten. En estos casos: autocontrol. Hazlo, no pienses en si tienes ganas de hacerlo o no. No te hace falta "tener ganas" para hacer las cosas. Todos hacemos muchas cosas a lo largo del día que no tenemos ganas de hacer y las hacemos, y una vez que las hacemos, nos damos cuenta de que no son para tanto. Primero se hacen las cosas y luego entran las ganas.

  • Aprovecha los días en los que te encuentres más alegre, optimista y con más energía para hacer las cosas que te cuestan. Es en esos momentos en los que podrás realizar una tarea difícil.

  • Rodéate de personas optimistas, que luchan por lo que quieren conseguir. Todo se contagia.

  • Fíjate en la parte que llevas conseguida, no en la que te queda por conseguir.

Recuerda de disfrutar de la ilusión cuando lucha por las cosas, no cuando las consigue. Una vez que hayas conseguido tu meta, busca una nueva para volver a motivarte.


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