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  • Osvaldo Maguey

¿Cómo le doy sentido al dolor?

"Quien tiene un porque para vivir puede soportar casi cualquier como"
Viktor Frankl - El hombre en busca de sentido -

Si llegaste hasta aquí, quiere decir que ya leíste la primera parte y si no, solo da click aquí.


Darle sentido al dolor es algo que todo mundo puede hacer, no obstante, no quiere decir que sea un proceso fácil pero si está al alcance de cualquiera.


Para realizar este proceso se deben realizar 5 tareas:

  1. Aceptar las circunstancias

  2. Expresar tus emociones

  3. Buscar soluciones

  4. Readaptarse nuevamente a la rutina

  5. Ver lo bueno que ha traído a tu vida

Aceptar las circunstancias


Es un paso que nos cuesta a veces, y consiste en entender que en nuestra vida ha acontecido algo que nos duele y que tal vez no podamos cambiar. Debemos ser consciente de que existen sucesos de los cuales tenemos o no control. Pero independientemente, pensar en el hubiera, o preguntarnos ¿Por qué yo? ¿Qué hice mal? no nos llevará a ningún.


El objetivo a alcanzar en esta tarea es entender que nuestra realidad ha cambiado y que nada de lo que hagas va a regresar las cosas a como estaban antes.


Contar lo sucedido a tus seres queridos es la clave de este paso. Tómate tu tiempo, hazlo cuando estés listo, el hecho de contarlo es un indicador de que comienzas a aceptar la situación.


Expresar tus emociones


Es una parte indispensable del proceso. Expresar lo que sentimos tanto física, como verbalmente ayuda a aliviar la presión y el dolor que sentimos. Si sientes que tienes que llorar, ¡hazlo!, si tienes ganas de golpear algo ¡hazlo! (pero no a alguien), si necesitas gritar ¡hazlo! Todas estas sensaciones son normales y es tu cuerpo pidiéndote abrir la olla de presión para no explotar.


El dolor a veces viene con enojo, ansiedad, tristeza, etc. No hay emociones equivocadas, solo hay lo que tu tengas que sentir, así que ¡PERMÍTETELO!


Si ves a alguien que sufre no le digas “pero no debes sentirte así” eso es invalidar sus emociones y probablemente no quiera seguir contándote lo que piensa. Nadie es policía de las emociones así que nadie puede decirte que debes o no sentir.


Buscar soluciones


Este paso se refiere solucionar los inconvenientes surgidos a partir del suceso doloroso, pero NO a corregir lo que sea que nos haya causado dolor ¿cómo podrías corregir un accidente? A menos que tengas una máquina del tiempo hazte a la idea de que hay cosas que no tienen solución.


Supongamos que perdiste tu empleo, y con ello tu única fuente de ingresos: Los inconvenientes a solucionar serían: Pulir el curriculum, buscar un nuevo empleo, reducir los gastos a solo lo esencial, si pagas renta buscar donde vivir (con un amigo o con tus papás), o tal vez tengas que vender algunas cosas para subsistir en lo que te recuperas.


Este paso consiste en no congelarse y concentrarse en las cosas que están bajo tu control.


Readaptarse nuevamente a la rutina


Ya aceptamos que la vida cambio, ahora hay que reajustarnos nuevamente a nuestra rutina. ¿Cuántas cosas dejaste de hacer? ¿Pusiste en pausa algunos proyectos o planes que tenías?


Cuando sentimos dolor es normal que dejemos de realizar cosas que nos gustaban: como ir al gimnasio, salir con amigos, dedicarle tiempo a nuestros hobbies, etc. Por lo que el primer paso en la readaptación de la rutina es retomar todo aquello que dejaste de hacer.


Habrá ocasiones que nuestro dolor venga por una pérdida, y retomar la rutina a como era antes sería imposible, como sería en el caso de una discapacidad. En estos casos la tarea en la que debemos concentrarnos es a aprender a tomar un nuevo rol, desarrollar nuevas destrezas y retomar la rutina sin aquello que hemos perdido. Un ejemplo de esto serían los atletas paralímpicos que llevan una vida totalmente normal, en donde tuvieron que hacer un par de ajustes a su forma de ver y hacer las cosas.

Ver lo bueno que ha traído a tu vida


Este es un paso esencial para darle sentido al dolor. Este tal vez tome un poco de tiempo, ya que algunos beneficios no se ven inmediatamente.


La frase “no hay mal que por bien no venga” resume muy bien esta tarea, significa que siempre hay algo positivo que sacar de una desgracia. Algunos ejemplos que se me vienen a la cabeza son:

  1. Perder un empleo o ser rechazado de uno. Seguramente si eso no te hubiera pasado, no estarías en ese otro trabajo en el que estas muchísimo más agusto.

  2. Tronar con tu ex pareja. Si esa relación pasada no hubiera fallado, seguramente no estarías ahora con esa persona que te llena y te hace inmensamente feliz.

  3. Reprobar un examen. A veces esos pequeños fracasos son los que nos impulsan a superarnos, a no volvernos a dejar vencer.

"Todo es según del color del cristal con que se mira"

En conclusión, en ti está el sentirte triunfante o derrotado por aquello que te sucede, en ti está el volver a ser feliz a pesar del dolor, si a ti o alguien que conoces le está costando trabajo realizar este proceso, no estás solo, puedes pedir ayuda aquí.

Querer es poder, Psi quiero puedo.
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